Plantas
Té de canela: usos tradicionales y preparación
La canela casi nunca se toma sola en México. Qué corteza es, por qué se cuece y no se infusiona, y en qué se distingue la de Ceilán de la otra.
Por Vianney López · · 5 min
La canela está en el arroz con leche, en el ponche, en el café de olla, en el atole, en la horchata y en el pan de muerto. Está en todo. Y casi nadie la toma sola.
Cuando alguien busca té de canela, normalmente está buscando dos cosas al mismo tiempo: qué se ha dicho de esta corteza, y cómo prepararla para que no salga aguada.
Qué es la canela
No es una rama. Es la corteza interna de un árbol, cortada y puesta a secar; al secarse se enrolla sola y por eso queda con esa forma de tubo.
El árbol es Cinnamomum zeylanicum, de la familia de las lauráceas. El Atlas de las Plantas de la Medicina Tradicional Mexicana de la UNAM lo describe como un árbol de hasta 20 metros, originario de Ceilán y del suroeste de la India, y registra que en México se cultiva en huertos familiares y solares desde los 100 hasta los 2000 metros de altura.
Como no viene de Camellia sinensis, técnicamente el té de canela no es té sino una tisana. Si te interesa el detalle, está explicado en té, tisana e infusión. No tiene cafeína.
Canela de Ceilán y la otra
En los mercados mexicanos conviven dos cosas con el mismo nombre y no saben igual.
La de Ceilán viene en rollos delgados, de color canela claro, formados por varias capas finas enrolladas una dentro de otra. Se quiebra sola entre los dedos y se desmorona. Huele dulce, casi a madera con vainilla.
La otra, la que se conoce como cassia o canela china, viene en una sola pieza gruesa, dura, de color más rojizo. No se rompe con la mano: hay que forzarla. El aroma es más picante y más directo.
En la olla se comportan distinto. La de Ceilán suelta rápido y deja un caldo limpio. La cassia aguanta más hervor, tiñe más y puede dejar el líquido turbio y con un fondo áspero si se pasa de tiempo.
Para qué se ha usado tradicionalmente
Antes de seguir: lo que viene es registro etnobotánico, o sea el uso documentado que la gente le ha dado. No es una indicación médica ni una promesa de resultado. Si traes un malestar, eso lo ve un médico.
El acervo de la UNAM asocia la canela sobre todo con trastornos digestivos: cólico, dolor y enfriamiento de estómago, lo que la gente llama "estómago cortado" por comer cosas muy ácidas, y diarrea. Registra también que mixes, zapotecos y totonacos la usan contra el empacho, combinada con romero, manzanilla y hierbabuena, acompañada de sobadas.
Hay un uso que conviene subrayar porque explica media herbolaria de la noche mexicana: la misma ficha describe que se cuece una flor de tila con canela y ese té se toma durante las noches.
En el registro histórico aparece desde el siglo XVII con Gregorio López y a principios del XVIII con Juan de Esteyneffer, y ya en el siglo XX la Sociedad Farmacéutica de México la consignaba como estimulante y tónico. Es un rastro documental largo. No es lo mismo que evidencia clínica, y no lo vamos a presentar como tal.
Cómo se prepara
Aquí está el error más común: la canela en rama no se infusiona, se cuece. Verterle agua caliente encima y dejarla reposar cinco minutos da agua tibia con olor. La corteza es dura y necesita hervor para soltar.
Para 500 ml:
- Parte una raja de unos 10 cm en pedazos. Quebrarla expone más superficie y cambia el resultado más de lo que parece.
- Ponla en el agua fría, desde el arranque. No esperes a que hierva para echarla.
- Deja que rompa el hervor y bájale. Diez minutos a fuego bajo, tapada.
- Apaga y deja reposar cinco minutos más antes de colar.
Tapar no es un detalle decorativo. El aroma de la canela está en aceites que se van con el vapor; con la olla destapada se te queda buena parte en la campana.
Si lo haces con canela molida, no lo hiervas: se asienta, deja arenilla y amarga. Media cucharadita en la taza, agua a 90 °C, revolver y dejar tres minutos.
Con qué combina
- Manzana. La mejor pareja y la más subestimada. Media manzana en cubos con la raja, cocidas juntas, sueltan un dulzor que quita la necesidad de azúcar.
- Clavo. Uno o dos, no más. El clavo domina cualquier cosa si lo dejas.
- Jengibre. Unas rodajas finas. Cambia la bebida de cálida a picante.
- Limón. Al final, fuera del fuego. Hervido pierde el aroma y deja amargo de cáscara.
- Laurel. Son parientes botánicos, los dos de la familia de las lauráceas, y se acomodan bien.
- Piloncillo. Se disuelve mejor si entra con el agua fría, junto con la canela.
Esa combinación de manzana con canela, más rooibos, naranja y un poco de clavo, también se puede armar en casa. La canela va mejor en chips y no molida, para que la fruta se pueda comer después.
En frío
Poca gente la toma así. El cocimiento de canela, ya frío y sin endulzar, con hielo y una rodaja de naranja, sale limpio y con una nota de madera que en caliente queda tapada por el vapor.
Si quieres ahorrarte el fuego: deja las rajas quebradas en agua fría en el refrigerador durante toda la noche. Sale más suave, más floral y sin el filo de la corteza cocida.
Fuentes
- Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana, UNAM: Canela, *Cinnamomum zeylanicum*.
- Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana, UNAM: Tila, *Ternstroemia pringlei*.
- Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Plantas medicinales de México.
- Real Academia Española, Diccionario de la lengua española: tisana.